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La bici que viene

La bici que viene

Esta crisis va a cambiar algunas cosas de manera muy notable a corto plazo. La prevención mezclada con el miedo que nos han inculcado van a hacer que muchas personas que utilizaban medios de transporte colectivo vayan a preferir desplazarse de manera individual en la medida que puedan hacerlo. Esto va a abrir una oportunidad a la bicicleta como medio de locomoción y transporte, que ya se está recomendando expresamente desde instancias gubernamentales. Intentar negar esto es una irresponsabilidad, tratar de apresurar medidas improvisadas quizá sea otra, pero que se va a tener que hacer algo al respecto es inevitable y que ese algo compete a las autoridades públicas de los distintos niveles, también.

Las administraciones locales, regionales y estatales tienen que ponerse manos a la obra para anticiparse al nuevo escenario que es ya inminente. En las reuniones y videoconferencias en las que hemos tenido la oportunidad de participar hemos visto mucha improvisación, mucha declaración de buenas intenciones, mucho plan de contingencia para ya, pero muy poca planificación de futuro. 

Parece evidente que esto va para largo y que la confianza en los medios de transporte colectivo no se va a recuperar en los próximos meses. Para evitar un efecto rebote indeseado hacia la utilización del automóvil, que desgraciadamente ya se está produciendo en China, parece que hace falta algo más que una declaración de intenciones y alguna medida testimonial. Hay que pensar que todas esas personas que se van a bajar del transporte público tienen que tener la certeza de que se van a habilitar medidas eficaces y cómodas para facilitar los modos de transporte no motorizados. 

Ahí está el reto: pasar de lo contigente a lo importante, del plan de emergencia a un plan de resiliencia, del parcheo apresurado a la intervención táctica inteligente. Y vamos a necesitar echar mano de la inteligencia ante la falta de fondos públicos, porque las arcas públicas también van a sufrir el rebote del confinamiento. No podemos esperar a que esta nueva situación nos atropelle, hay que ponerse manos a la obra ya, con medidas baratas pero efectivas, con redistribución del espacio y reorganización de tráficos, con priorización de peatones y ciclistas. Si no los coches nos van a volver a atropellar.

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